Cuestión de pelotas…
Uno puede desaparecer del mundanal ruido durante una semana sin que a la vuelta encuentre nada que evidencie esa ausencia. Nada, excepto el fútbol. Tras una introducción a las vacaciones he desconectado de la radio, no he comprado ni un solo periódico y llevo siete días sin navegar por el universo cibernético. A la vuelta para evitar colapsos de información me quise introducir poco a poco en las habladurías del día a día, y… cuál es mi sorpresa cuando descubro que lo único que ha movilizado a nuestro país esta semana ha sido la derrota de España en su debut en el mundial ante Suiza. Deberían reflexionar sobre esto los periodistas porque quizás esa perugrullada de informaciones políticas y de sucesos que nos empachan todos los días no son tan importantes como once mozalbetes corriendo tras un balón.
Podría definirme como nueva aficionada al fútbol gracias a la escuela de Guardiola, pero más allá que los colores blaugranas o blancos, del Sevilla o del Depor, es bonito ver cómo el fútbol consigue ilusionar a todo un país y hacernos sentir a todos parte un grupo indivisible. Ya no importa quién ha revalidado el título de Liga ni tampoco quién ha perdido la oportunidad de la Champions en feudo enemigo, mucho menos los baches contra equipos de categorías inferiores…sólo importa ganar TODOS JUNTOS LA COPA DEL MUNDO.
Los españoles aúnan fuerzas, porque sólo una vez cada cuatro años pueden manifestar abiertamente que lo son y que se sienten orgullosos de ello. Frente al egocentrismo de los “yankis” en España siempre hemos tendido a hacer de menos lo nuestro.
Y de este complejo de inferioridad se derivan en mi opinión gran parte de nuestros problemas. Hemos tenido que ganar una Eurocopa para creernos que podemos seguir ganando. Hasta junio del 2008 nadie de los que hoy luce presuntuosamente la bufanda o camiseta de La Roja confiaba en el pase a semifinales. Era más fácil creer que sobre España caía una maldición sobre los cuartos y los penalties. Se ganó el título y lo complejos consiguieron un disfraz maravilloso, de boca para fuera todos nos vemos campeones del mundo, pero ayyy con el primer tropiezo…
Como afición caemos en el juego de los rivales sin que nadie nos empuje, dejamos que la presión nos venza a la primera de cambio, ¿por qué no podemos alegrarnos cien por cien por nuestro equipo y confiar plenamente en ellos? Si luego no se gana no pasa nada, porque la historia la escriben aquellos que lo intentan. “Prefiero viajar 14 horas en bus a ver las semifinales desde casa” (Pep Guardiola).
Primero nosotros mismos intentamos desestabilizar la estabilidad de la ilusión con falsos conflictos entre los porteros en lugar de presumir que somos un país que tiene a los tres mejores guardametas de Europa si no del mundo. Menos mal que Valdés Zanjó la polémica ” no entendería que se pusiera en duda la calidad de Iker”.
Superado ese escollo intentamos tirarnos piedras a nosotros mismos dejando caer ante nuestros rivales nuestras supuestas debilidades. Pero señores, ¿estamos en el patio del colegio en el que nos mandamos notitas unos a otros en las que decimos quien le gusta a fulanito y a menganita? Exactamente no he acabado de comprender el poder que tiene Sara Carbonero que no tengan las demás parejas del resto de humanos y que consigue desestabilizar a la actual campeona del mundo, ¿que está buena?, ¿sólo desestabilizan las guapas?.¿Qué es la única que viaja a África? Sí, señores porque por suerte o por desgracia trabaja en el mundo del periodismo, pero entonces ¿es Casillas un pelele que no sabe cuando tiene que parar goles y cuándo meterlos?¿Esa es toda la confianza que se merece el portero que nos hizo pasar de cuartos ante Italia en la ronda de penalties de la pasada Eurocopa? Pero que panda de infelices machistas somos si creemos que una chica normal y corriente, guapa sí, pero normal va a engatusar a once rapaciños hechos y derechos.
Claro que, cuando no somos nosotros los que nos apedreamos siempre hay otro esperando la oportunidad. Visto lo que nos gusta criticarnos, primero a nosotros mismos y después a los mismamente nuestros, cómo no van a hacer los demás leña del árbol caído, hombre pues claro que todo el mundo intenta dar el do de pecho, y en esto los argentinos nos llevan años de experiencia. España ha hecho la mejor ronda clasificatoria, ha batido todos los malditos números y por un simple tropiezo en la fase de grupos, donde por cierto se lo puede permitir, se la sacrificado…espero que al menos la afición sepa permanecer callada hasta la hora final en la que seguro entonaremos el CAMPEONES, porque al menos yo no pienso entrar en el juego de desanimarnos antes de ser derrotados. Si Argentina, Italia o Portugal prefieren reírse antes por miedo a no llegar después están en su derecho pero al menos desde aquí animo a que nosotros muramos matando.
PD: Nos vemos en la final!


